HARMON KILLEBREW SOBRE EL BATEO



En las ligas mayores actualmente (1981) hay dos clases de bateadores: los que tratan de dominar la pelota y los que nada más intentan chocar el lanzamiento. El bateador de potencia dispara hits a través del cuadro, los hace rebotar en las cercas y caer sobre los asientos. El bateador que rocía a todos los jardines se va con el lanzamiento al hacer el swing y trata de colocar la pelota donde sea imparable. El bateador que combina el poder con la colocación hábil de hits está en una clase única. Es un astro que atrae a la multitud. Usted debe evaluar sus potencialidades al principio de su carrera beisbolística. Si es UD tipo pequeño, como César Tovar o Freddy Patek, debe estudiar el arte de batear a todos los jardines. Si es un hombre fuerte y musculoso, deberá emplear su poder para su mayor ventaja, por supuesto... pero también debe aprender a colocar los hits. La mayor parte de los jugadores jóvenes toman la solución fácil. Permanecen en su surco de potencia. Si son derechos se convierten en "jaladores" de pelota al jardín izquierdo, y la mandan al derecho si batean desde el lado izquierdo del plato. Obtienen su parte de hits largos, pero los jardineros se confabulan contra ellos, robándoles muchos leñazos que hubieran sido indiscutibles si hubiesen aprendido a colocar la pelota con mayor precisión. Así que la primera regla del bateo es superar su tendencia a ser un bateador a uno de los jardines. Esto no es tan fácil.

Toma tiempo, paciencia, práctica prolongada y experiencia. Pero, al final, paga dividendos. Vayamos ahora a lo específico. Es su turno al bate. Los nueve tipos del otro equipo tienen un objetivo en la mente: ponerlo fuera sin importar cómo. Ese lanzador que está allí en el montículo, es su peor enemigo. Tiene un arma en la mano: una pelota de beisbol que va a disparar contra usted. Utilizará su poder contra el suyo y agregará algo adicional, una curva, cambios de velocidad, control y conocimiento de sus debilidades. Sabe lanzar curvas y sliders, sinkers, bolas de nudillos, pelotas de tirabuzón. Usará toda clase de engaños para dificúltarle prender el lanzamiento mientras vuela hacia el plato. Puede levantar la pierna a gran altura como Juan Marichal, en forma que la pelota parezca salir de la nada. Quizá se eche hacia atrás como Vida Blue, cuyo lanzamiento viene a uno tan rápidamente que no puede distinguirse la pelota hasta que casi está encima de uno. O, como Dick Hall, puede girar y hundir su mano lanzadora atrás de la rodilla, sacudiendo la cabeza y los hombros para confundirlo. O, como Mike Cuéllar, tal vez tenga tantas clases de curvas y tantos cambios de velocidad, que sus lanzamientos juegan al escondite con el bate de uno. Está bien entonces... digamos que el bateo es difícil en las grandes ligas. Pero usted también tiene potencia cerebral, poder físico y buenos ojos. Detalles pequeños en la manera como hace el envío un lanzadora pueden sugerirle lo que va a venir. Usted puede notar que el serpentinero está tomando la pelota sobre las costuras para una bola rápida, o amartillando la muñeca para su curva. Quizá muestre un poco más de blanco de la pelota para la curva. O tal vez se eche hacia atrás y muestre menos blanco para su bola rápida. En las ligas mayores pocos lanzadores cometen esos errores. Cuando lo hacen, el manejador, los coaches y los jugadores adversarios lo captarán. La información se divulga y el serpentinero no dura mucho en compañía distinguida. Los lanzadores son humanos; se descuidan. Usted puede agregar hits a sus esta-dísticas cuando está alerta al bate.

De modo que la siguiente regla es observar detenidamente a los serpentineros opositores y tomar notas mentales de sus estilos de lanzar y sus defectos. Lo siguiente en importancia es su arma ofensiva, su bate. El bate es, en realidad, una extensión de su cuerpo. Debe sentirlo tan cómodo en sus, brazos como siente' su propio brazo al hacer el swing. Su bate debe producir hits, o ser cambiado por otro. Los bates eran troncos, como la tranca de 42 onzas de Babe Ruth. En años recientes, muchos bateadores han empleado bates "de fusta", de 29 onzas para explotar todo el poder de su cuerpo, para llevarlo a la pelota con rapidez y encontrarla con la parte gruesa. Hombres pequeños han conectado hits largos con esos bates, pero también se "ponchan" o elevan a menudo. La tendencia actual es hacia un bate un tanto más pesado. Me gusta un bate de 35 pulgadas con peso de 33 onzas. Se ajusta a mi manera de batear porque me permite esperar un poco más mientras la pelota vuela hacia el plato. Puedo hacer un swing suave, "jalar" los lanzamientos cerrados y "empujar" al centro o a la derecha los abiertos. No es posible decir cómo 'tomar el bate. Usted debe encontrar el agarre que le sea más cómodo. Yo lo tomo con firmeza, pero no apretándolo (vea la figura 1). Si lo agarra demasiado apretado no hará un swing completo. Muévalo hacia donde quiera que vaya con la menor resistencia.

Sacado del Libro BEISBOL por los Editores de Sports Illustrated, 1981





Ir al Inicio